Bueno Rosi, por fin, después de tanto tiempo nos vemos las caras. Más bien me la ves tú a mí, porque yo a ti te tengo más vista que el tebeo. Para algo soy "tu otra yo", la única que te ve la cara cada mañana delante del espejo.
Ya me has visto...aunque hace una eternidad, una vida (la tuya), que me conoces...soy yo la que te calma, la que te altera, la que te quiere y la que te cuida, la que te respeta, la que te adula, la que te mima, la que te conciencia, y la que te disciplina...
Sí, soy yo la que poco a poco se ha ido, inexorablemente y casi sin que te apercibas, casi casi sin que quisieras conscientemente, desmembrando y quedándose en cada uno de los autores de este blog.
Porque una parte de tu otro yo, de mí y de ti misma se ha calado en ellos...en el interior, dentro, bien adentro...tan dentro que su vida en esta bendita, o maldita, ciudad no podría haber sido igual sin nosotras. Tan profundo que cuando ya no estés en occidente, ir al Belga o al Archiduque será diferente porque rezumarán algo de ti. Tan impregnada te quedas que la Leffe blonde tendrá un sabor diferente y el vino tinto un cuerpo diferente
Parachute no será la traducción en francés de paracaídas, sino uno de tus restaurantes favoritos y los galones y rangos militares se medirán en relación con la mejor de los sargentos, la De Acosta.
Cada uno de ellos, de nosotros, de ti, se queda con algo tuyo, tu cariño, tus cabreos, tus placas, tus risas, tus alegrías, tus nombres congelados, tus cenas, tu empanada, pero, sobre y ante todo, con tu generosidad.
No te digo adiós porque, yo, tu otro yo, me voy contigo y a la vez me quedo en ellos que, eso sí, te echarán de menos...al fin y al cabo la morriña es gallega
Ya me has visto...aunque hace una eternidad, una vida (la tuya), que me conoces...soy yo la que te calma, la que te altera, la que te quiere y la que te cuida, la que te respeta, la que te adula, la que te mima, la que te conciencia, y la que te disciplina...
Sí, soy yo la que poco a poco se ha ido, inexorablemente y casi sin que te apercibas, casi casi sin que quisieras conscientemente, desmembrando y quedándose en cada uno de los autores de este blog.
Porque una parte de tu otro yo, de mí y de ti misma se ha calado en ellos...en el interior, dentro, bien adentro...tan dentro que su vida en esta bendita, o maldita, ciudad no podría haber sido igual sin nosotras. Tan profundo que cuando ya no estés en occidente, ir al Belga o al Archiduque será diferente porque rezumarán algo de ti. Tan impregnada te quedas que la Leffe blonde tendrá un sabor diferente y el vino tinto un cuerpo diferente
Parachute no será la traducción en francés de paracaídas, sino uno de tus restaurantes favoritos y los galones y rangos militares se medirán en relación con la mejor de los sargentos, la De Acosta.
Cada uno de ellos, de nosotros, de ti, se queda con algo tuyo, tu cariño, tus cabreos, tus placas, tus risas, tus alegrías, tus nombres congelados, tus cenas, tu empanada, pero, sobre y ante todo, con tu generosidad.
No te digo adiós porque, yo, tu otro yo, me voy contigo y a la vez me quedo en ellos que, eso sí, te echarán de menos...al fin y al cabo la morriña es gallega



No comments:
Post a Comment